Entrevistas, España, Migrantes

 “El venezolano es un excelente pagador y un cliente cumplido”

Juan Pedro Mancin, socio fundador de la empresa Reddo Credit, dejó atrás una vida de veintiún años en Estados Unidos para emprender en Madrid. Su compañía otorga préstamos rápidos y diseña productos financieros para la comunidad venezolana migrante en España. Ya han dado un millón de euros en créditos.

Juan Pedro Mancin, CEO de Reddo Credit, una empresa que otorga créditos a venezolanos en España

Briamel González Zambrano

Mientras hacía hallacas con su familia y un grupo de amigos en Madrid en diciembre de 2019, Juan Pedro Mancin (Caracas, 1977) empezó a macerar la idea de un emprendimiento relacionado con créditos rápidos para venezolanos residenciados en España. En enero de 2020, se reunió de nuevo con sus compañeros y no pararon de moldear el proyecto, investigando al mercado, los competidores y las posibilidades de éxito. El estallido de la pandemia de Covid no les detuvo. En mayo, plena efervescencia de confinamiento, Mancin y sus seis socios registraron la empresa y así nació Reddo Credit, una compañía que otorga préstamos rápidos a migrantes.

Antes de llegar a Madrid en 2018, Mancin vivió veintiún años en Boulder (Colorado, Estados Unidos). Allí estudió Administración en la universidad y trabajó como director en una empresa de telecomunicaciones. También emprendió con un restaurante y fue franquiciado de una cadena de pizzerías. En lo personal, se casó con su novia venezolana, que se fue a vivir con él a Estados Unidos. Tienen dos hijos que hoy tienen quince y once años respectivamente.

.-¿Por qué te viniste a España?

.- Quisimos tener la experiencia de vivir en Europa. De dar un cambio y la oportunidad a nuestros hijos de que vieran otra forma de vivir. Mis chamos son gringos, aunque siempre los llevé a Venezuela para ver a la familia, hablan español, comen arepas, pero crecieron en Estados Unidos y su mentalidad es la de allá. Mi esposa y yo queríamos también que vieran otras cosas. Ellos ya de mayores decidirán lo que deseen hacer. A mi hijo mayor le gusta mucho el fútbol así que está fascinado con el cambio (risas). A la pequeña le costó más al principio, pero ya está contenta también.

.-¿Por qué decides con tus socios diseñar una empresa destinada a venezolanos?

.-Cuando llegamos algunas personas nos sugirieron que emprendiéramos en hostelería, por ejemplo, pero pensamos que es un sector que los españoles tienen muy bien controlado y que sería mejor buscar un área donde aportáramos algo distinto. Así que, por una parte, nos parecía obvio que había un mercado con los venezolanos que nadie estaba explorando. Somos también migrantes. Sabemos que a mucha gente le cuesta ser tomado en cuenta por la banca tradicional. Por otra, tenemos una idea fija que es hacer país fuera del país. Quiero decir, para nosotros hacer que un venezolano prospere con estos préstamos, que monte su emprendimiento, que consiga pagar una deuda sin estar ahogado, que se compre una furgoneta, todo eso es también ayudar a Venezuela en buena medida. Evidentemente somos una empresa y buscamos obtener buenos resultados, pero lo que hacemos también tiene un impacto social.

.-De hecho, fuimos a la Web Summit en Lisboa, un evento dedicado a emprendimientos fintech (de tecnología financiera) y nos dieron el premio de “Startup de Impacto” generando aporte a la integración. El premio lo tenemos puesto en la oficina y me da mucho orgullo cuando lo veo. Lo hemos conseguido en muy poco tiempo, pero con mucho trabajo.

.-¿Qué se necesita para solicitar un crédito a Reddo Creddit?

.-Tener más de 18 años, tener documentación y rellenar el formulario que está en nuestra web. Hacemos un estudio del caso y le respondemos en pocas horas. Puede ser que al día siguiente ya tenga el dinero ingresado en su cuenta. Todo es por internet. No conocemos en persona a la gran mayoría de nuestros clientes. Es una empresa 100% digital. A los clientes que hemos conocido ha sido porque se han ganado algún premio en un sorteo de nuestro Instagram y lo han ido a buscar a la oficina.

.-Nuestros créditos personales van de 300 a 2000€. Prestamos también dinero a los “riders” (repartidores de comida/encargos a domicilio) para que puedan comprarse sus motos. Luego tenemos otros productos como créditos para microemprendimientos, con Pages Seguros tenemos pólizas para familiares en Venezuela, tenemos acuerdo con una clínica de estética y damos créditos para intervenciones allí.  Además, refinanciamos deudas. Le enseñamos a los clientes a tomar decisiones conscientes sobre sus finanzas personales. Tenemos una reincidencia de nuestros clientes del 52%. Es decir, en cuando terminan de pagar un crédito, evalúan la situación y tiempo después solicitan otro.

De izquierda a derecha: Alejandro González, Fernando Pages, José Antonio Cruz y Juan Pedro Mancin, socios fundadores de Reddo Credit. / Foto Cortesía

.- Parece una cifra de reincidencia muy alta. ¿Los intereses de vuestros créditos cuáles son?

.-Varían, pero en los préstamos personales son 10%. Te podría parecer muy alto, pero las empresas de microcréditos que ves anunciadas en la televisión cobran hasta el doble que nosotros. No nos gusta compararnos con este tipo de compañías porque trabajan distinto a nosotros, con plazos muy ajustados, intereses altísimos, sin asesorar bien al cliente, sin revisar si hay antecedentes del cliente en temas de apuestas. Nosotros tenemos otra visión y otra manera de gestionar los créditos. 10% suena alto, pero ten en cuenta que en Reddo prestamos el dinero (en el caso de los personales) casi sin ninguna garantía y el riesgo es altísimo y los créditos son a seis meses en muchos de los casos.  

.-¿Y el índice de morosidad?

.-Muy bajo. El venezolano es un excelente pagador, un cliente cumplido. Si no te puede pagar, escribe un mail, llama para la oficina, plantea el caso, da explicaciones y nosotros buscamos cómo solucionar. En este sentido estamos muy contentos. La respuesta y el compromiso de nuestros clientes es fantástica. El 72% de nuestra clientela es venezolana. Creo que le gusta nuestra empresa porque hablamos como ellos y conocemos de dónde vienen. Sabemos que en muchos casos la banca tradicional no los tiene en cuenta y es por eso que acuden a nosotros. En cuanto al resto de los clientes es de 20% de españoles y hay un 8% de migrantes de otros países.

.-¿Cuál es vuestro mayor caso de éxito?

.-No te podría decir uno porque aunque parezca demagógico en cada crédito estamos solucionando un problema a alguien. ¿Sabes lo que le soluciona a un rider tener su moto propia? También hemos dado un crédito a una chica que montó un mini emprendimiento de impresión (para vender tintas, etc), otro compró su furgoneta. La gente que compra seguros y ve que a su familia en Venezuela la atienden con casos de Covid. Todo esto nos llena mucho. Y si quieres un número, en diciembre pasado llegamos al número redondo de haber prestado ya 1.000.000 de euros. Parece poco para ser una empresa que se dedica a esto, pero si tienes en cuenta que son créditos de 300€, 600€, 2000€ entonces entiendes que se trata de un volumen alto.

Juan Pedro Mancin, Alejandro González y Carolina Páez Pumar, parte del equipo de Reddo.

.-¿Cuál es la diferencia de emprender en España con respecto a Estados Unidos?

.-El primer choque es la burocracia y la lentitud de los trámites. Al principio puede ser desesperante, pero luego lo entiendes. Imagínate que abrir una cuenta de banco para la compañía te lleve varios días. Eso en Estados Unidos es impensable, claro.

.-Pasa el tiempo y te vas adaptando a que así funcionan las diligencias. A veces, aunque quieres las cosas muy rápido, solo es cuestión de paciencia y de saber esperar.

.- En el caso de los temas bancarios también he vivido lentitud como cliente particular. A veces piden firmar papeles y declarar que no lavas dinero (por ser venezolano). Como sabes, tenemos paisanos que traen ingentes cantidades de dinero sin justificación.

.-Sí, claro. Sabemos que pasa eso. Yo tengo pasaporte italiano, pero el documento dice que nací en Venezuela y por eso me piden más requisitos y me hacen más preguntas.

.-¿Qué diferencias hay entre la vida en Estados Unidos y la de España?

.-(Suspira y sonríe un poco). No quiero herir a nadie porque en Estados Unidos fuimos muy felices y dejé a tantos amigos allá, pero vivir aquí es otra cosa. Es trabajar y también saber disfrutar de las cosas buenas y sencillas de la vida. Me fascina ver a media mañana a señora de ochenta años con sus amigas tomando unos churros con chocolate en una cafetería. Un tipo joven que hace un descanso del trabajo, se bebe una cañita en el bar de abajo (no es que se cae a palos, ojo) y vuelve otra vez a su oficina. Esa pausa para comer tranquilamente y seguir en tus obligaciones es una maravilla.

.-En Estados Unidos yo podía ver a gente comiéndose una hamburguesa dentro del coche durante la pausa del semáforo. Hay que construir la agenda cuidadosamente para cumplir con todo, trabajar, buscar a los niños al colegio, ir a reuniones, volver a casa y a lo mejor seguir trabajando. Es un ritmo muy frenético a veces. El tiempo del ocio y descanso no está en las prioridades del día a día. Aquí la gente sí lo tiene en cuenta porque sabe además que es bueno para la salud.

.-¿Qué proyectos tienen en Reddo Credit en el corto plazo?

.-Vienen muchas cosas buenas para los clientes. Una app de Wallet (billetera) desde donde puedan gestionarlo todo, una tarjeta de crédito Reddo y además queremos abrir en Italia y en Portugal donde vemos que hay grandes oportunidades. Todos estos planes son en el corto y mediano plazo.

España, Migrantes

¡Llégalo, llégalo!

Briamel González Zambrano

Mientras Yulimar Rojas saltaba en el aire hacia el oro y el récord mundial en los juegos olímpicos de Tokio 2020, su compañera gallega Ana Peleteiro brincaba y le gritaba fortísimo y con emoción desbordada: «llégalo, llégalo». Vimos las imágenes de esos momentos, de ese abrazo fraterno, de esa alegría compartida.

Más allá de la incontenible felicidad de ver a España y Venezuela obtener medallas, los gritos de Peleteiro me dejaron pensando en cuántas Anas tenemos los migrantes en nuestras vidas. Cuantos amigos hacemos a lo largo de nuestro recorrido en el lugar de acogida. Cuánta gente buena que se interesa por ti, por lo que pasa en tu país, por lo que quieres conseguir, por cómo está tu familia que se encuentra tan lejos. Esas personas que te animan siempre por solidaridad, por amistad, por compañerismo.

En los casi doce años en España he tenido tantas Anas. Mis amigas de la universidad en Venezuela que ya vivían en Madrid y que fueron las primeras en animarme a que me viniera. Viví y me empadroné en sus casas, me dieron un móvil, la tarjeta SIM, me llevaron a comprar ropa de abrigo y la tarjeta del Metro, me dijeron qué trámites hacer en Extranjería, me inscribieron en el máster cuando yo aún estaba en Caracas y no me habían aprobado la visa. ¡Gracias!

Luego empecé a estudiar y tuve mis amigas de la universidad de aquí. El Latin Team. Un grupete de periodistas de Argentina, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Puros «países potencia», vamos. Nos sostuvimos en el frío, en el calorazo, en las salidas de marcha por Madrid y en viajes con poco presupuesto y muchas ganas. Aún hoy nos sostenemos, hablando de nuestros países y sus tragedias, nuestras maternidades y nuestras vidas. ¡Gracias!

Despues seguí estudiando y conocí a mis amigas de la Universidad Complutense. Mis complugirls. Mi inmersión en la realidad y política españolas. Mi intensivo de cómo la crisis ha tratado a la juventud más preparada de España, que tiene carreras, idiomas, Erasmus y también contratos y trabajos precarios. Condiciones difíciles. Ellas, Yara, Alba y Leti me enseñaron mucho de su país. Algunos de nuestros profesores del máster luego fundarían el partido Podemos. Flipamos. Vivi con Leti en un piso en Plaza Ciudad de Salta y aprendí a convivir con Gizmo, su perro, que no me hablaba porque sabía que soy alérgica. ¡Gracias!

Están los amigos y compañeros que conoces en los trabajos. Isabel que me enseñó refranes de España, la cultura manchega (como buena toledana) y que una amistad puede estar a prueba de aviones, hoteles, proyectos y distancia.
Wendy que, en medio de la gravedad de mi padre, me escribió un email que decía: «Aquí hay links con billetes aéreos a Venezuela. Cómpralo. Vete ya. No haces nada aquí».
A Jana que contesta mis consultas legales y de maternidad (nuestros hijos se llevan solo seis meses) y con ella aprendí que se puede tener las prendas del armario volcadas en un excel (y ahora en Trello).
Pilar que me vio llorando por una catástrofe en Venezuela y me dijo en perfecto andaluz: «esto también se va a acabá, mi negra. Se tiene que acabá». Con ella pasé mi primera Nochevieja fuera de Venezuela. Teníamos guardia y no había nadie en Madrid. :¿Cómo lo vas a pasá sola, mi negra? Te vienes con Nacho y conmigo y punto». ¡Gracias!
Beatriz que me presentó a su amigo de la infancia porque pensaba que nos caeríamos bien. Él es mi amor, mi segoviano, el papá de Mateo. ¡Gracias!
Laura, que vio mi CV y le parecí la candidata perfecta y me contrató. Sergio, Bea y Cris que no entienden por qué soy tan formal en mis correos electrónicos si cinco minutos antes de enviarlos nos hemos tomado un café y hemos echado chistes. Ahora que llevamos un año y medio fuera de la oficina, echo mucho de menos esas risas. ¡Gracias!

Por supuesto que siempre han estado la familia, los amigos de siempre, los de tu infancia y de la vida, pero este post quiere dar gracias a los que hemos conocido en el país a donde llegamos con dos maletas , un ordenador y una lista de tareas por hacer.

Gracias a tantas y tantas personas que te dan su mano, su afecto y que, como Ana Peleteiro, nos van gritando: «llégalo, llégalo». Sin ellos, llegar a las metas no tendría ni el mismo valor ni el mismo sabor ni la misma alegría. ¡Gracias!

En este videíto se puede oir levemente a Peleteiro:

Entrevistas, España, Migrantes

Máximo Peña: “Ser papá implica haber vuelto a nacer”

El psicólogo y periodista venezolano lleva dos décadas viviendo en Madrid y nos cuenta su recorrido como migrante y como padre. El autor del blog www.psicologiaparatodos.org invita a los hombres a abrirse a la experiencia de la paternidad.

Maximo Peña y su hija Maya hace unos años

Briamel González Zambrano

Máximo Peña (Caracas, 1970) era reportero de la sección de política del diario El Nacional cuando a finales de 1998 decidió que se quería ir de Venezuela para ver mundo y conocer otros lugares. Así que dejó todo y el 15 de enero de 1999 aterrizó en Londres con la excusa de aprender inglés, y además de estudiar el idioma se dedicó a viajar por Europa. Sus amigos le desaconsejaron que se fuera de su país porque consideraban que venían cambios importantes debido a que acababa de ganar las elecciones el teniente coronel Hugo Chávez, alguien a quien Peña conocía por su trabajo.

“Al salir de la cárcel, Chávez era lo que en el argot periodístico denominamos un galápago. Un tipo que llegaba a deshoras a la redacción para que lo entrevistaran, aunque él no tuviera nada nuevo que decir. Nadie en el periódico quería hablar con él porque les dada fastidio, pero como yo era el nuevo, me lo pasaban para que lo atendiera. Con el tiempo, él me propuso que me fuera a trabajar a su lado para gestionarle la prensa. Le dije que no, pero que le podía sugerir a algún compañero que le ayudara en la relación con los medios. Entonces me comentó que no le interesaba si la persona sabía o no de comunicación, que lo importante era que estuviera comprometida con su causa. Eso ya me dio indicios de cómo sería si llegaba a tener algún tipo de poder o gobernar”, recuerda Peña mientras hablamos por videollamada.

De manera que las ganas de viajar salvaron al entonces reportero de ver en directo parte de la destrucción de Venezuela. Al irse en 1999 solo ha sido testigo del desastre político, económico y social a través de sus familiares, sus amigos y de los titulares. Ha sufrido la pérdida del país de una manera diferente. “La migración te deja sin tu contexto habitual y eso es un cambio tremendo. Te abre heridas. A los venezolanos se nos añade (así como a los sirios, por ejemplo) que nos quitaron un lugar a donde volver. Tengo amigos mexicanos, colombianos, argentinos que regresaron a sus países cuando la crisis financiera de España en 2008. Yo no tenía un sitio a donde retornar”, comenta Peña con un tono rotundo.

En el año 2000 llegó a Madrid e inició la vida en pareja con María Jesús Montes (“Chus”), quien fue su compañera en el periódico. Al llegar a España pensó que sería fácil ejercer el periodismo. Aplicó para hacer un máster en el diario El País y quedó seleccionado, pero no becado, de manera que no pudo acceder al curso y decidió buscar empleo en lo que consiguiera. Trabajó como figurante en series de televisión y en películas, fue teleoperador, buzonero, ayudante de escultor, camarero y hasta estuvo atendiendo en una churrería en la Feria del Libro de Madrid, donde le sirvió churros al propio Mario Vargas Llosa. Está convencido de que haber tenido este tipo de ocupaciones lo hicieron crecer como persona, ganar habilidades, destrezas, apertura mental y además nunca más ha tratado mal a nadie que esté en atención al público.

Estuvo dos años como migrante sin papeles hasta que en 2002 regularizó su situación legal y desde el año 2006 cuenta con la nacionalidad española. Lo de trabajar en periodismo lo dejó de lado en parte por la falta de oportunidades, pero también porque, según comenta Peña, no se subió al tren de la modernización y tecnología que ha acompañado a los medios de comunicación en las últimas dos décadas. “Yo escribí noticias en máquinas de escribir. Luego pasé a los ordenadores, pero nunca trabajé en redacciones digitales, ni integradas, ni con redes sociales. De alguna manera me quedé de lado en ese sentido y eso es una desventaja, pero no me quejo”, dice Máximo.

.-¿Qué te llevó a estudiar Psicología?

.-Siempre tuve intereses más allá del periodismo. De hecho, estudié Filosofía al mismo tiempo en la Universidad Central de Venezuela, pero no terminé. En el año 2004 tuve una crisis personal profunda debida a la migración, por todos los cambios que produjo en mí y todo lo que me hizo revisar. A partir de ese momento, no paré de leer temas relacionados con la psique y ya en 2010 empecé formalmente a estudiar la carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que es muy exigente. Además yo trabajaba, estudiaba y en el camino me convertí en padre también.

.- En tu blog www.psicologiaparatodos.org hablas de apoyo a migrantes, de la paternidad y de asesoría a padres, además de otros temas. Quisiera centrarme en estos dos. Primero, ¿los migrantes qué apoyo te suelen pedir?

.-Estoy muy orgulloso del blog y allí fusiono mis dos oficios, el de periodista y el de psicólogo.Veo el blog como si fuera la sección de Psicología de un periódico. Como he dicho antes, la migración te cambia el contexto, tus referentes se diluyen y es imposible que migres y sigas siendo la misma persona que eras antes de salir de tu país. Cambia tu forma de pensar en un montón de cosas. De manera que con mis pacientes migrantes hablo de cómo encajar ese cambio enorme que implica trasladarse a otro país, donde no tienes familia, donde nadie te conoce, donde no sabes cómo se hacen las cosas, ni a dónde acudir en determinadas situaciones. Trabajamos las formas y las herramientas para afrontar ese reto. También trato a niños y adolescentes hijos de padres migrantes. Estos pacientes suelen presentar problemas conductuales debido a que los progenitores hacen lo mejor que pueden, pero muchos no tienen tiempo físico para compartir con los niños porque tienen que buscarse la vida, trabajar muchas horas para mantener a la familia. Esto hace que los pequeños pasen gran parte del día solos, jugando a la consola, con pantallas o viendo tele, y luego presentan problemas de adaptación y en el colegio.

Recibo además a parejas de padres primerizos, por ejemplo, porque suelen tener crisis por la transformación que implica la crianza y tener un bebé en tu casa, donde antes han vivido solo dos. Se transforma la sexualidad, la mujer en el puerperio atraviesa muchos procesos, las prioridades son otras y aparecen conflictos. De hecho, la tasa de divorcio se incrementa 30% en esa etapa.

Máximo y su hija Maya disfrutando de un paseo por la playa.

.-Hablando de la paternidad. ¿Cómo hacen los padres tan formados e informados como tú para estar al día de los temas relacionados con crianza e hijos? ¿Cuáles son las fuentes?

.-El camino de ser un padre consciente empieza en el momento en el que quieres serlo. Es decir, cuando yo tenía como 30 o 35 años pensaba que ser padre era lo peor que me podía pasar. Me parecía que esa pequeña persona me venía a robar mi vida, mi libertad, mis ganas de hacer cosas. Son etapas de la vida donde uno suele ser muy egoísta. La realidad es que la paternidad no te quita nada. Por el contrario, tu “yo” se duplica. Para mí, ser papá implica haber vuelto a nacer. Hay una parte de mí que ahora mismo está en el colegio mientras tú y yo hablamos. He aprendido de nuevo lo que implica montar bicicleta, leer cuentos infantiles, a descubrir la naturaleza y sus fenómenos y disfrutar de todo lo que le asombra a mi hija a diario. He aprendido también que ser padre es ser vulnerable porque estás siempre pendiente de esa persona y de su bienestar.

Con respecto a cómo me informo, pues todo empezó durante el embarazo cuando mi mujer se acercó a la asociación El Parto es Nuestro. Se enteró de muchas cosas y yo me involucré en ese proceso. Ella y yo quisimos un parto seguro, planificado y controlado en casa, atendido por una matrona profesional. Eso implica informarse muchísimo con profesionales, a través de asociaciones, con libros, hablando con otros padres.Mi hija Maya nació en nuestro hogar hace casi ocho años. Haber sido testigo de eso fue una experiencia transformadora, algo inexplicable. (Suspira. Se emociona).

A partir de ahí todo ha sido formarme. Siempre de la mano de mi pareja, que ha estudiado y estudia muchísimo para ejercer su maternidad. Me apasionó tanto el tema que mi tesis de grado de psicología trató sobre los cambios en el cerebro de una mujer que da a luz de forma natural y de una mujer que tiene a su bebé por cesárea. Doy charlas además sobre el parto respetado, sobre paternidad y soy miembro de la Asociación Española de Psicología Perinatal y del Instituto Europeo de Salud Perinatal.

.- ¿Qué diferencias ves entre la paternidad que le tocó a nuestros padres y la de la actualidad?

.- Hasta hace muy poco conocimos dos modelos principales de padres: el ausente y el proveedor. El segundo tipo era un papá que trabajaba para obtener el sustento de la familia y que jugaba cuando podía con sus hijos, se lo pasaba bien con ellos cuando tenía tiempo y daba los permisos más importantes para actividades fuera del hogar. Ahora hay una oportunidad tremenda y maravillosa de ampliar la paternidad, de ser un padre que les prepara las comidas, que sabe cuándo le tocan las vacunas a su hijo, cómo se llama el pediatra, qué color le gusta, qué libros lee, qué dibujos quiere ver en la tele, qué deberes tiene que hacer para el cole, en qué curso está, etcétera. No digo que no existieran padres así antes, pero eran muy escasos y nada visibles. Ahora está la posibilidad de implicación mucho mayor en los cuidados, no es que seas una ayuda a la madre, es que es tu derecho y tu deber estar involucrado en todo lo concerniente a tus criaturas. El proceso de crianza es extraordinario porque vuelves a tu infancia, revisitas la relación con tus padres y además generas la ocasión de cortar la cadena de transmisión de traumas.

.-¿Qué quieres decir con esto último?

.-Que si por ejemplo una persona es tímida porque en su casa le mandaban a callar y eso lo convirtió en alguien apocado, eso no tiene que repetirse con tu bebé si no quieres. Si recibías malos tratos, no los tienes que hacer con tu hijo. La crianza es el momento para cambiar esos patrones, para intentar hacerlo mejor y también para repetir aquello que consideramos que nuestros padres han hecho genial.

.-¿Qué consejo darías a unos padres que migran en este momento de la pandemia?

.-La pandemia lo complejiza un poco todo, pero el consejo es que se abran a la experiencia de la paternidad. Que formen tribu con los padres de la guardería o del colegio. Yo siento que me he integrado muchísimo más en España desde que Maya nació. Eso es porque estás en el colegio conociendo a padres que se convierten en amigos, en las personas que a lo mejor la buscan si yo tengo un paciente y no me da tiempo de llegar. La paternidad te ayuda en la integración enormemente. Por ejemplo, llevar a la niña al médico te hace comprender mejor el sistema sanitario, o de qué se habla en la sala de espera, qué dudas tienen otros. A eso me refiero con que esos padres migrantes se involucren y cuanto más lo hagan, más sus hijos y su familia estará integrada en el nuevo país al que llegan.

Como psicólogo, Máximo Peña atiende a migrantes, padres, parejas, adolescentes. Toda la información está en su blog http://www.psicologiaparatodos.org

Entrevistas, España

Madrid Seduce: La plataforma digital que se expande bajo la dirección de una venezolana

La web  www.madridseduce.com cumple seis años no solo brindando opciones de cómo disfrutar de la capital española a través de los cinco sentidos, sino también con planes de crecimiento hacia otras urbes y diferentes maneras de llegar a su comunidad de seguidores. Su creadora, Patsy Montiel Moronta, nos cuenta toda la evolución del proyecto.

Briamel González Zambrano

Patsy Montiel explora los planes de ocio en Madrid y los cuenta en su plataforma.

La Puerta del Sol, Cibeles, Neptuno, Atocha, Barajas, El Paseo del Prado, El Paseo de La Castellana, Chamberí, Malasaña, Lavapiés, Chueca. Todos estos sitios le suenan a los madrileños y residentes de Madrid. Son postales y pinturas que se encuentran marcadas en los mapas para los turistas. La caraqueña Patsy Montiel Moronta se propuso ampliar la mirada más allá de lo conocido y contar las experiencias y opciones de entretenimiento (gastronómico, musical, y de tendencias culturales) que ofrece la urbe a través de su proyecto digital Madrid Seduce, que cuenta con página web, Instagram, Twitter y Facebook.

La plataforma cumplió su sexto aniversario a principios de agosto. Aún en medio de la pandemia y sus restricciones, Montiel no ha dejado de trabajar, pensar ideas de expansión y mejoras para que Madrid Seduce continúe creciendo y cautivando a su comunidad de seguidores. La entrevisto (a través de videollamada) para hablar de estos temas y también de su historia como inmigrante, ya que el año que viene cumplirá veinte años viviendo en España.

En mayo de 2014 la entrevisté para el diario TalCual. Faltaban poco más dos meses para el lanzamiento de Madrid Seduce. El titular fue: “Una caraqueña convierte a Madrid en su marca personal”. ¿Seis años después podríamos mantenerlo? ¿Cuál es el balance?

.-¡Uff! Podríamos mantener ese titular y llenarlo con muchas experiencias lindas que han pasado en estos seis años. Podríamos revalorizarlo, diciendo el recorrido que hemos hecho. Por ejemplo, ahora yo soy más protagonista, más visible. Al principio, quise que siempre fuese solo Madrid la que quedara plasmada en todos los contenidos, que esa fuera la marca. Sin embargo, con el aprendizaje y siempre a través de lo que te dice la audiencia, me di cuenta de que era necesario humanizar todo, eso fideliza mucho más al público.

Mucha gente pensaba al principio que Madrid Seduce era un equipo de muchas personas y, en realidad, era yo sola. La comunidad pedía saber quién estaba detrás. Empecé a hacer publicaciones esporádicas donde aparecía una foto mía, o con mi voz, y tenía mucho éxito. Sobre todo, porque la gente necesita poner una cara, saber quién está a cargo. Así que ahora se me ve mucho más. Cuando empecé no había stories, ni lives, ni reels. Todo eso fue apareciendo y uno como creador de contenido también se va adaptando a lo que es más útil para divulgar tu trabajo.

.- ¿Qué aprendizaje ha adquirido estos años para potenciar Madrid Seduce?

.-Hay como dos ramas de aprendizajes: los técnicos y los humanos, por agruparlos de alguna manera. Los técnicos han sido todos aquellos relacionados con las redes sociales y su evolución, hay que estar actualizado con las tendencias, saber qué utilizar y qué no. Me refiero a los lives, las analíticas, las métricas, los nuevos formatos, la optimización de las campañas, etc.

En 2016 hice un máster de emprendimiento. Eso me abrió mucho la mente para entender que en mis manos no solo tengo una página web, ni un blog personal, sino que era mi emprendimiento, mi modus vivendi.  Ahí aprendí sobre líneas de negocio, cómo estructurar un proyecto, mejorar propuestas, consolidar las relaciones con los clientes, aprendí a mirar más con una visión empresarial. De allí nació el germen de mi otro proyecto que es G al punto, mi boutique de comunicación y redes sociales centrada en apoyar a emprendedores gastronómicos. 

También he aprendido a inspirarme en compañeros que lo hacen muy bien, a trabajar en equipo y acorde a estos tiempos, a aplicar lo que se llama I+D (investigación y desarrollo).

El aprendizaje humano también es muy grande. Cuando ofreces un producto que has creado de cero y lo das al público estás entregándole tu proyecto. Los comentarios de la gente, de los clientes, lo que te hace crecer y aprender de cómo mejorar y gestionar no solo contenidos, también emociones y sensaciones. Aprendí a delegar, porque ahora no estoy sola, tengo un equipo de colaboradores free lance a quienes coordino.

Patsy Montiel, creadora de Madrid Seduce
Patsy en el Parque del Buen Retiro. La venezolana cumplirá pronto veinte años viviendo en Madrid.

.-¿Cómo aplica el I+D en Madrid Seduce?

.-Aportando valor. Creando nuevas líneas de contenidos que sean muy marcadas, originales. He estado trabajando en ella antes y durante la pandemia. ¡Aquí te vienen las primicias! Viene la newsletter, un podcast itinerante que será audiovisual y en distintos lugares contando experiencias gastronómicas, y lúdicas en Madrid, además allí haremos lo que en publicidad llamamos product placement o emplazamiento publicitario. Tendremos una estrategia comercial más potente, reforzada. Esto del I+D no es otra cosa que reinventarse con aportaciones distintas.

Todos estos eran proyectos que yo tenía en mente antes de la pandemia y que esta crisis me hizo reflexionar en por qué los retrasé y en la necesidad de ponerlos en marcha.

Tengo además la idea de ofrecer formaciones online. Esto sí que ha nacido en el confinamiento porque he hecho muchos lives en Instagram en los que he contado mi historia como emprendedora, o cómo ha funcionado mi proyecto. Ha generado interés en personas que tienen planes de emprender. Entonces por ahí podría también transitar un camino hacia ser formadora.

Además, estamos apuntando a trabajar contenido de otras ciudades. Ya hemos abierto las cuentas de Barcelona Seduce, Castellón Seduce, Asturias Seduce y Galicia Seduce. Estos son planes en desarrollo y hasta aquí te puedo contar (risas).  

.-Con tantos blogs sobre Madrid a día de hoy ¿cuál es ese valor que aporta Madrid Seduce?

.-Creo que es el storytelling, es decir, cómo cuento la historia. Al final es mi mirada y siempre estoy buscando una narrativa distinta, disruptiva, fotografías diferentes, que el contenido seduzca a la comunidad. Te pongo un ejemplo, durante la pandemia escribimos textos sobre obras maestras que han nacido en cuarentenas históricas, o quince hitos históricos ocurridos en Madrid antes del Covid19 (tornado, Guerra Civil, atentados de ETA, incendios, crisis de 2008, atentados de Atocha, etc.). A esto me refiero con otra mirada, nadie más tocó estos temas y generaron mucho interés. Por eso insisto en aportar la diferencia. A lo mejor no publicamos con un volumen enorme, pero buscamos lo distinto que al público le engancha.

.-¿Cómo gestiona la agenda para cubrir los múltiples eventos que hay en la ciudad?

.-¡Madrid no para! Cuando empecé había muchos planes casi todos los jueves. Ahora puedo tener invitaciones de lunes a jueves. Los viernes por la tarde los reservo siempre para empezar a descansar, ponerme el pijamas, sofá y Netflix. Quienes trabajamos en esto vivimos al revés que los demás. Salimos de cena, copas, planes y diversión de lunes a jueves. El fin de semana queremos reposar un poco. 

De manera que lo que hago es filtrar mucho a dónde quiero ir, pienso si va a añadir algo a mi comunidad, si puede ser de su interés y si es más de lo mismo. Esos son mis criterios para filtrar. A veces me toca elegir entre dos opciones que ambas son buenas, pero son a la misma hora y el mismo día.

Patsy Montiel meses antes del lanzamiento de Madrid Seduce en 2014.

.-Ha mencionado varias veces el tema de la pandemia del Covid-19 ¿Cómo ha afectado a su sector?

.-Al principio con mucha incertidumbre y desasosiego. Sin saber si parar campañas que ya tenías pautadas o seguir adelante. Tengo clientes y amigos en el sector de la restauración, que se detuvo casi del todo durante el confinamiento de marzo y abril. Tuvimos que romper la planificación en el área digital. De manera que hubo mucho vértigo. Decidí apoyarlos, hablar de sus propuestas de entrega a domicilio que se consolidaron mucho y sirvieron de plataforma para sus negocios.

Ha sido un tiempo para reflexionar. Aunque la palabra esté muy manida, hemos estado en constante reinvención de cómo hacer para ayudar a nuestros clientes y marcas aliadas. Participar en los lives que te mencionaba me permitieron tener una conexión directa con la audiencia y que me hicieran muchas consultas y aportaciones también de cómo afrontar este tiempo tan convulso.

Ahora mismo, seguimos con la pandemia en pleno desarrollo, con parte del ocio nocturno cerrado, con escenarios inciertos, pero siempre con la mirada en cómo salir adelante y cómo aportar desde mi plataforma para que, tanto la audiencia como los clientes, saquen las mejores experiencias del Madrid que tenemos hoy.

Por cierto, un proyecto que nació muy poco antes de la pandemia fue “Venezuela en 360º”, que consiste en unirnos tres emprendedores digitales venezolanos para apoyar a los hosteleros paisanos nuestros. Grabamos los piloto días antes de que decretaran el estado de alarma y ahora ya vamos retomando con más clientes.

.-¿En qué consiste Venezuela en 360º? ¿Quiénes son sus compañeros?

.-Somos tres venezolanos con tres plataformas muy diferenciadas. Axa Milá de La Roca, que es La Gastronófila, habla desde el punto de vista de la inmersión en la cocina. Alfonzo Iannucci, que con Diáspora Venezolana se ha dedicado a entrevistar a venezolanos en toda España y en distintos países para que cuenten su historia migrante. Yo, desde Madrid Seduce, quiero contar qué están aportando los emprendedores gastronómicos venezolanos a la ciudad.

Nos juntamos los tres. Visitamos un restaurante y cada uno graba su vídeo desde estas tres perspectivas distintas.  Nos ha parecido un concepto muy chulo y diferenciador. Se detuvo por la pandemia, pero hay mucho interés y en los próximos meses estaremos trabajando en ello. Será una bonita manera de mostrar todo lo que está pasando en las cocinas y restaurantes de venezolanos. Es impresionante la cantidad que hay y queremos mostrarlos a nuestras comunidades digitales.

Este proyecto también me parece que es una manera de construir país estando fuera, de apoyar a los emprendedores. Madrid Seduce no es una plataforma dirigida para venezolanos sino para todo el que le guste la ciudad o la quiera visitar. Ahora bien, si ahora somos tantos venezolanos aquí por qué no contarlo y hablar de lo que traen para ofrecer.

.- Ahora hablemos de su experiencia migratoria. Se vino de Caracas a Madrid en el año 2001 con una beca para un máster. En pocos meses cumplirá 20 años viviendo en España. ¿Cuál es el balance de casi dos décadas?

.- Ha sido un camino de curvas, subidas, bajadas, frenazos, pero siempre aprendiendo un montón. Sigo maravillándome con este país. Con sus paisajes, los que conozco y los que me faltan. También con su gente. Diecinueve años después me siento integrada y muy agradecida. Ahora tengo como lo mejor de mis dos países. De cuatro años para acá se ha venido mucha gente querida, amigos de la universidad, del colegio, de mi vecindario. De manera que hay días en que me siento en la Caracas de los años noventa con la seguridad del Madrid de 2020.

¿Por qué de los noventa?

Porque fue la época en la que me formé, fui a la universidad, me hice adulta, hice amistades que aún conservo. Aquel tiempo no es que el país era fantástico, había problemas, pero era vivible. Había movida nocturna y cultural muy interesante, se podían hacer cosas que hoy son impensables. Entonces tener a esos amigos aquí y hacer planes en Madrid es lo que te digo: lo mejor de mis dos países. Mi resumen de estos diecinueve años es la palabra alquimia. Se han unido diferentes elementos para hacer una mejor Patsy.

.-¿Qué consejo le da a los venezolanos que llevan poco tiempo viviendo aquí o que migrarán en breve?

.-Que sean una página en blanco. No hay que dar nada por hecho. Puedes ser en Venezuela una eminencia en tu área, pero aquí la gente no sabe eso. Mi consejo es llenarse de humildad y abrirse al aprendizaje que implica migrar. Debe pensar en el valor de lo que sabe hacer y cómo eso puede aportar algo en el sitio al que llega. También debe barajar la posibilidad de cambiar de rama, pensar que eso es factible.

Lección importante para aprender: sin perder tus raíces, adáptate lo más rápido posible. Puedes valorar nuestras costumbres e incorporar las españolas que más se adapten a ti, cambiar la mirada. Por ejemplo, yo nunca he podido echar la siesta, pero, hago un montón de cosas que son parte de este país, desde tomar el aperitivo, descansar en verano, hasta ver las fiestas regionales e incorporar las palabras españolas en mi habla.

La migración tiene una parte inicial de duelo, pero en cuanto se pasa, se abren los ojos a lo nuevo con gratitud, con emoción, con ilusión.

Otro consejo importante: tejer redes desde temprano con gente local. Tendemos a hacer guetos venezolanos y eso es natural, pero hagamos amigos del sitio al que llegamos. Eso nos permitirá integrarnos mucho más rápido y comprender la cultura mucho mejor. 

Patsy recomienda tener humildad a los venezolanos que llegan a otro país
Día del niño, Entrevistas

Agenda con peques: Un proyecto familiar para promocionar el entretenimiento infantil

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Nancy Sánchez y su hijo Iker. Los creadores de «Agenda con peques».                                              Foto Eduardo Noda

 

 

La periodista Nancy Sánchez divulga las actividades destinadas a los niños desde una cuenta de Instagram en la que informa de los planes para los más pequeños en Madrid. En esta entrevista repasamos su historia migrante y cómo nació su plataforma para informar a los niños y a sus padres.

Briamel González Zambrano

Nancy Sánchez (Caracas, 1972) vive en Madrid desde el año 2002. Los hechos de violencia política de ese año en Venezuela precipitaron su mudanza a la capital española. Dejó su cargo como productora ejecutiva en el “Noticiero Venevisión”. Se vino con ella su novio Aníbal, con quien llevaba un año saliendo y quien se convertiría en su esposo al poco tiempo de llegar.

“Aquello fue muy duro. Me daba terror que le pasara algo a alguno de los reporteros que yo coordinaba. El solo hecho de pensar en tener que llamar a un padre para decirle que a su hijo le habían pegado un tiro en una manifestación me agobiaba mucho. Así que no esperé más y me fui en septiembre de 2002”, recuerda, mientras la entrevisto por videollamada.

El padre de Sánchez es gallego y su madre es venezolana, pero con raíces en Galicia, así que no tuvo problemas de documentación porque tiene pasaporte español. Su mudanza implicaba volver a los orígenes de su familia. Ella venía a España de vacaciones. Había hecho un curso de especialización en Madrid en 2001 y sus dos hermanos ya vivían aquí. Ni el país, ni la ciudad, ni el acento le resultaban extraños. Pensó que viniendo de trabajar en Venevisión conseguiría empleo rápidamente en algún canal español. “Mínimo, esperaba trabajar en Radio Televisión Española. (Risas). Fui muy ilusa. Eso nunca ocurrió. El mercado laboral en los medios aquí es muy duro.  Fui teleoperadora de bancos, de venta de suscripciones de El País (que fue lo más cerca que estuve de trabajar en lo mío en esa etapa), vendí publicidad a puerta fría.  Estuve en oficios  que jamás imaginé y que me permitieron mantenerme  y aprender mucho”, dice.

En 2005 empezó a trabajar como redactora en medios dirigidos hacia el público latino como la revista Toumaï, Radio Mundial y El Comercio de Ecuador.  Eso le permitió un acercamiento a la comunidad latinoamericana en España y un conocimiento de diversas realidades de los inmigrantes. La crisis de 2008 afectó al sector y muchas de esas plataformas se quedaron sin anunciantes y quebraron. Nancy siguió trabajando de forma independiente y colaborando a destajo con publicaciones.

En el año 2012 todo cambió. Nació su hijo Iker y él se convirtió en el centro de sus prioridades. Como toda primeriza, tuvo que aprender de todo lo relacionado con el mundo infantil y además cómo se hacen las cosas en España. “Yo nunca había cambiado mi chip del lenguaje, por ejemplo. Como trabajaba en medios latinos, no había problemas en hablar y escribir en perfecto venezolano. Cuando nació Iker, en la guardería nos pidieron con mucho respecto que teníamos que enseñarle cómo se dicen las cosas en España porque si no las maestras no lo entenderían. Por ejemplo, bacinilla, que aquí se dice orinal. Cosas así. Aníbal y yo somos venezolanos. Aunque mi padre sea gallego, hablaba sin acento en Venezuela porque tenía restaurante y se relacionaba mucho con sus clientes. Es más fácil para las parejas mixtas, pero nosotros tuvimos que empezar a incorporar todo ese vocabulario en nuestro hablar diez años después de haber llegado a España. Ahora él nos corrige las palabras (risas)”.

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En efecto, Iker es un niño muy despierto y está pendiente de la conversación que tenemos su madre y yo. Se asoma por el móvil a saludar y también intenta aportar cuando su madre me va explicando cómo cambió la vida con su llegada.

Cuando el pequeño estaba por nacer, una prima de Nancy necesitaba una recepcionista en su clínica de fisioterapia y le ofreció el trabajo. Ella aceptó y se desempeña como administrativa, telefonista y responsable de redes sociales.  “Poco a poco fui amoldando este cargo a temas de comunicación, publicidad y hago de todo. He aprendido mucho y me permite conciliar mi rol de madre con el laboral”, comenta.

Agenda con Peques

A medida que Iker dejaba los pañales y había que hacer planes con él, Nancy investigaba dónde podían llevarlo, qué actividades gratuitas tenía Madrid cada fin de semana. Compartía sus hallazgos con el grupo de madres de su urbanización. Una de ellas le dio la idea de hacer una plataforma para reunir toda esa información.  Así se le ocurrió hacer la cuenta de Instagram: Agenda con peques, que nació en verano de 2018.

“Mi cuñada es de un pueblo de Aragón. Siempre van en verano para allá y cuando llevamos a Iker, a quien le fascina la naturaleza, vi cuánto disfrutó ese entorno rural, libre, sencillo, con gente amable y muy distinto a la ciudad. Me di cuenta de que hay muchos planes que puedes hacer con poco dinero y cuánto se le puede enseñar a un niño en un ambiente así.  El primer post fue la visita a ese pueblo en agosto de 2018”, rememora Sánchez.

A partir de entonces ha publicado sobre parques, presentaciones de magos, cuentacuentos, payasos, ferias del libro, museos, planes de verano, recorridos infantiles por Madrid, títeres, exposiciones, conciertos y hasta mercadillos solidarios. Todo con la idea de mostrar la oferta de la ciudad para los más pequeños.

Con respecto a las acciones solidarias, Sánchez considera que son oportunidades para enseñar valores a los niños. “Mantuvimos a Iker muy protegido de las noticias sobre Venezuela. Nunca hablábamos de eso delante de él. Hasta que hubo una votación en 2017 en la que no tuvimos con quién dejarlo y vino con nosotros. Nos vio con banderas, emocionados. Tuvimos que explicarle la situación. Ahora él sabe que hay un rey malo que gobierna en el país de sus padres y que a mucha gente le falta alimentos, comida, medicina y que por eso papá y mamá van a votar, a protestar, que es lo que pueden para que aquello mejore. Cuando recolectamos ropa para los venezolanos que viven aquí, él ya entiende por qué lo hacemos y nos ayuda, nos da de su ropa, de sus juguetes”, explica Nancy.

Agenda con Peques no se va a quedar solo en Instagram. Tienen el proyecto de expandirlo a Youtube y contar en vídeos cuánto disfrutan de los planes infantiles. “Aníbal está trabajando la parte gráfica. Iker es un producto nato de Agenda con Peques. ¡En cuanto ve algo me lo dice para publicarlo en el Instagram! Se ha convertido en un proyecto familiar. Habrá muchas sorpresas. Nos divertimos mucho y es muy gratificante saber que ayudas a otros padres en la gestión del tiempo con sus hijos. Ahora en el confinamiento nos lo han agradecido mucho. Dimos ideas de cómo gestionarlo y hablamos con psicólogos y maestros”, revela.

El reto que supuso estar confinados con un niño de ocho años puso a prueba a Nancy y a Aníbal. Tuvieron que cambiar las reglas de casa, flexibilizar horarios, permitirle que saltara en el sofá para que pudiera hacer actividad física, explicarle de ciencia y virología para comprender la gravedad del coronavirus, hacer muchos deberes y estudiar con él. Adicionalmente, los abuelos de un par de amigos de Iker fallecieron por la enfermedad, así que también hubo que hablarle de la muerte.

“Siento que ha madurado mucho en estos meses tan duros de estar en casa sin poder salir a jugar, sin ir al cole, sin ver a sus amigos y teniendo que  estudiar a través de la pantalla. No sé si le tocaba esta madurez por edad o por lo que ha vivido. Como padres, estamos siempre muy pendientes de sus etapas de desarrollo y sabemos que esta ha sido especialmente difícil para todos”.

Mientras tanto, Iker se sigue asomando por el móvil en nuestra conversación. Habla con su acento castizo y le pregunto a Nancy sobre cómo es tener un hijo que pronuncia distinto a sus padres. Se ríe. “Para mí, la historia se repite. Antes dije que mi padre habla supervenezolano, pero igualmente dice palabras españolas. Yo siempre supe que él era de otro país. Así le pasará a Iker. Sabe que sus padres vinimos de lejos y por eso nuestro lenguaje es diferente.  Lo miro como riqueza cultural y es divertido”.

Además de Agenda con Peques, Nancy ha desarrollado la iniciativa “Chiquipress”, que son planes infantiles y descuentos para los hijos de los socios de la asociación “Venezuelan Press” (que agrupa a más de 400 periodistas venezolanos en España). El proyecto nació en diciembre pasado y ha compartido planes que buscan que los niños nacidos en España aprendan sobre le país de origen de sus padres y también se integren al lugar donde han nacido. Todo con la idea de la integración cultural y el esparcimiento infantil.

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Agenda con peques incluye planes de museos, ciencias, arte, cocina y todo lo relacionado con entretenimiento infantil

 

Entrevistas

David Placer: El periodista que convirtió a Venezuela en su fuente

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David Placer es el autor de los libros «Los Brujos de Chávez» y «El Dictador y sus demonios»

Briamel González Zambrano

La noche antes de entrevistar a David Placer tuve una pesadilla con el teniente Diosdado Cabello. Él repetía en televisión la frase: “Si no les gusta la inseguridad del país, que se vayan”, y yo me enfadaba viéndolo. La escena se repetía en bucle. El funcionario chavista dijo eso en la vida real en el año 2012. Supongo que apareció mientras dormía porque horas antes (para documentarme) vi un vídeo en donde Cabello arremetía contra Placer por su libro “Los Brujos de Chávez”, una obra que expone el mundo de superstición y hechicería que rodeaba al extinto presidente venezolano.

Me cito con Placer por videollamada en medio de la cuarentena. Ambos estamos en nuestras casas en Madrid y entablamos la charla para hacer un recorrido por su vida como migrante y como periodista en España.

David (Caracas, 1978) es hijo de españoles que se establecieron en Venezuela en 1973. Estudió Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela y en agosto de 2002 (tan solo un año después de graduarse) llegó a vivir en Barcelona gracias a la beca Reina Sofía, que cubría la matrícula de su máster en Comunicación Empresarial en la Universidad Pompeu Fabra.

.-¿Qué tal la experiencia de migrar a Barcelona?

.- Se debería pagar el doble por ser migrante allí (risas). Es más complicado porque llegas a un lugar que no es el país que tú pensabas. Cuando yo llegué no había casi venezolanos. El sistema de medios de comunicación es muy cerrado. Hablar catalán es obligatorio si quieres integrarte. Yo lo aprendí porque comprendí que vivía allí y que esa era la manera de adaptarme. No tenerlo era un obstáculo para muchas cosas. Si yo preguntaba en castellano en una rueda de prensa, todos los compañeros se giraban a verme.

.-Pero te fuiste quedando…

.-Claro, no quiero decir que fuese malo, sino que es un poco más complejo. Después de la Pompeu Fabra, hice otro máster en la Universidad de Barcelona.  Vi que tenía prácticas (pasantías) y que era la forma de entrar a trabajar en un medio. Así conseguí ingresar a  El Periódico de Cataluña, primero como becario durante un año. Luego de una ruda competencia con mis compañeros, obtuve un año de contrato ya como periodista.

.- ¿Cómo lo conseguiste?

.-Empecé a proponer temas propios sin que me mandaran. A presentarlos ya reporteados y escritos. Recuerdo, por ejemplo, que propuse el conteo de los votos de los gallegos en Venezuela cuando las elecciones en Galicia a las que se presentaba Manuel Fraga. Me esforcé muchísimo. Eché muchas horas y energía, la verdad. En total estuve siete años en El Periódico de Cataluña. Saltando un poco de contrato en contrato, pero no me quejo. Fue una experiencia muy buena.

.-¿Qué fuente cubrías?

.- Me asignaron la sección “Gran Barcelona”, que implicaba cubrir el extrarradio de la ciudad. Empecé a escribir sobre drogas, migración, pandillas latinas. Entonces eran tiempos convulsos con esos temas. Los medios no solían entrevistar a los miembros de las organizaciones delictivas. Yo lo empecé a hacer con frecuencia. Me hice experto en esos conflictos. Hasta que un día una alcaldesa socialista pidió mi cabeza porque estaba tocando temas espinosos de su municipio. Yo no lo supe sino hasta después de que me habían quitado la fuente y había decidido irme del periódico.

.-¿De allí de fuiste al portal Economía Digital?

.-Sí, otra oportunidad muy buena para conocer el mundo empresarial y de los negocios, que era desconocido para mí.  Ya por esa época empezaba a despuntar el tema del independentismo. Me empezó a aburrir un poco el hecho de que esa situación lo fuese minando todo. Pedí en el periódico que me trasladaran a Madrid, pero me dijeron que no había ninguna plaza disponible.

.-¿Qué hiciste?

.-Seguir esperando. Las navidades de 2012 fui a pasarlas en Venezuela. En una comida con mucha gente un militar empezó a contar abiertamente todo el tema de los ritos de brujería que se hacían en Miraflores. A mí me llamó mucho la atención. Quise plantear un reportaje y lo comenté con Juan Carlos Zapata (periodista y editor de Konzapata.com). Él con su buen olfato me dijo que no quemara el tema en un trabajo corto, que investigara y que seguro habría material para un libro.

.-¿Así nació entonces el proyecto del libro «Los Brujos de Chávez» ?

.-Sí. Como estaba en esa situación de querer irme de Barcelona, me plantee que sería bueno ir a Venezuela para hacer la investigación. Lo hice, y cuando estaba allí me llamaron de Economía Digital para decirme que aprobaban mi traslado a Madrid. Así que salió todo bien.

 

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-¿Entonces no es que lo esotérico te atrajera especialmente sino que el tema casi que te encontró a ti?

.-Me parece un poco mística tu pregunta (risas). A mí lo esotérico para nada me atrae en lo personal, pero en cuanto empecé a investigar me pareció fascinante descubrir que un tipo como Chávez era tan supersticioso y que hubiera tantas evidencias de eso y que una persona con ese tipo de convicciones dirigiera un país. Que Cuba aprovechara esa característica de Chávez para llevar babalaos, que en realidad eran espías en las alturas del poder. Todo era una fuente inagotable de historias.  Además, era muy fácil hablar con la gente en Venezuela. Para los entrevistados, yo era un tipo que venía de España y que quería saber este aspecto de la vida del presidente. La gente me lo contaba sin miedo. Todos muy abiertos.

Descubrí el salón de la patria. Me hice pasar por un estudiante de arte que iba a ver unos murales que hay en el Palacio de Miraflores. Yo había contactado al artista por mail y el tipo me había contestado, pero no me dio cita. En la puerta del palacio mostré el mail y me dejaron pasar. Lo que vi allí, que está a la vista de todos, fue impresionante. Lo relato en el libro.

.-Luego seguiste tratando lo religioso en «El Dictador y sus demonios»

.- En realidad este otro libro es una continuación del primero. Era el camino natural a seguir para ver la vinculación de quienes gobiernan Venezuela con este tipo de ritos y cómo influye esto en sus comportamientos. Si bien Hugo Chávez se iba por la brujería, Nicolás Maduro rinde culto a Sai Baba. Allí había otro hilo conductor para investigar.

.-¿Cuál fue el gran hallazgo en tus libros?

En “Los Brujos de Chávez” fue entrar a Miraflores y constatar que todo lo que me habían contado las fuentes era cierto. Lo vi con mis ojos. Otro hallazgo fue confirmar la superstición de Chávez, que tuvo siempre su bruja, a la que hacía consultas para tomar decisiones.

En “El Dictador y sus demonios” el hallazgo fue ver el contraste entre la religión de Maduro y la vida real que llevan. Profesan la paz y su gobierno está lleno de torturadores, violadores de derechos humanos. Maduro se llevó a su gurú de La India a Miraflores. Yo viajé hasta La India para investigar este entramado. Está en el libro.

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David Placer con Laureano Márquez en Madrid

.-¿Te han demandado por alguno de los libros o refutado tus afirmaciones?

.-Nadie ha dicho nada. Recibo ataques de perfiles raros de redes sociales y un pastor evangélico que entrevisté quiso desdecirse, pero yo tengo la grabación con sus palabras. Sin embargo, nadie desmintió ni una línea.

.-¿Qué tal el cambio de mudarte a Madrid después de once años en Cataluña?

.-Fue como cambiar de país y de vida. Dejé mi juventud en Barcelona. Viví entre los 23 y los 34 años allí. Llegar a Madrid fue sentir que se habla tu idioma. Tuve que armar de nuevo mi red de contactos, pero me encanta vivir aquí. Ya llevo casi siete años en la capital.

.-¿Cómo pasas a centrarte tanto en cubrir el tema de los venezolanos en España?

.-No fue algo pensado. De hecho, no me llamaba la atención trabajar en medios relacionados con temas de Venezuela. Sin embargo, somos una comunidad en crecimiento, de más de medio millón de personas. Me di cuenta de que había demasiado para contar y que yo lo podía hacer desde mis propias plataformas. Me atrajo la idea de hacerlo sin trabajar para otros. Me autoedité dos libros porque me di cuenta de que con las editoriales perdía dinero. Con las noticias me está pasando lo mismo. A través de mis redes sociales voy relatando lo que le pasa a la comunidad venezolana residente en España.

.-En tu cuenta de Instagram tienes más de 40.000 seguidores a quienes les hablas de casos como la vida de Los Bolichicos en España, El Pollo Carvajal, los refugiados venezolanos… Durante la pandemia sacaste “Cuarentena en Positivo”, una serie de entrevistas para buscar el lado amable de estar aislados en casa. ¿Hacia eso apunta tu carrera? ¿Hacia tu marca personal independiente de medios?

.-Sí. Al principio da un poco de pudor porque hay cierto prurito de periodista de que cómo te vas a hacer promoción a ti mismo, pero ya se me ha quitado porque entiendes que el público espera un buen contenido y es tu aliado en ello. Yo mismo diseñé, por ejemplo, mi gira de medios para hablar de mis libros. Así que siento la confianza para impulsar mi propio proyecto. De hecho, para “Cuarentena en positivo” conseguí mis primeros clientes publicitarios. De manera que, mientras no haya un conflicto de intereses entre lo que yo cuento y los patrocinadores, se podrá hacer y hacia eso estoy trabajando. El periodismo de hoy puede tener este tipo de opciones y entenderlo es clave.

 

.-¿Qué diferencias ves entre el periodismo que se hace en Venezuela y el de España?

En Venezuela hay noticias cada minuto casi. La realidad es muy elástica y lo que pasa en la mañana, ya se ha transformado en la tarde. Siempre tienes como mínimo cinco noticias potentes que son candidatas a ser “apertura”. En Venezuela hay más material, más conflicto. En España, por el contrario, a veces hay que forzar los temas. Además hubo cuarenta años de franquismo, la gente suele tener cierto miedo a hablar. En mi experiencia como reportero aquí he visto mucho eso. En cambio en Venezuela se explayan, cuentan todo. Por lo menos cuando estuve por lo del libro. No sé si ahora sigue igual.

Además en Venezuela se está haciendo con muy pocos recursos un periodismo de investigación de mucha altura que se está ganando premios en todas partes, hablo de la gente de Armando.info y de El Pitazo, por ejemplo. Aquí en España vamos muy justitos en esa materia. No veo grandes trabajos investigativos, en profundidad, sobre los temas más destacados. Creo que hay un periodismo un poco apoltronado, muy cómodo. Aunque hay intentos incipientes por mejorarlo.

.-¿Cuál de los casos sociales de refugiados venezolanos en España te ha impactado más?

(Suspira. Piensa un poco.) Han sido tantos, pero te diría que el caso de los tres hermanos que se vinieron dejando la carrera universitaria a medias para dormir aquí en la calle. Chicos con educación, clase media, que no se querían quedar en Venezuela porque lo sentían como una condena al hambre. Este caso me hizo pensar mucho en que pude ser yo. Estos tres chicos durmieron en la calle hasta que los reubicaron en un piso en Sevilla. Estoy muy seguro de que saldrán adelante porque tienen la fuerza, la energía, las ganas y el ánimo para hacerlo.

Más información sobre David Placer en:

https://www.losbrujosdechavez.com/

https://www.instagram.com/davidplacer/

 

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Un lugar reconocible

Briamel González Zambrano

Salí esta semana con una pareja de amigos y ella me decía que lleva siete años en España y nunca ha vuelto a Venezuela. Que echa de menos muchas cosas y que iría mañana de visita si las circunstancias se lo permitieran. Su marido, en cambio, negaba con la cabeza y dijo:

.-¿Cómo vamos a llevar a nuestros hijos para allá? ¿Cómo vamos a pasar nuestras vacaciones en un lugar donde no hay agua, no hay electricidad, no sabes cuánto cuestan las cosas, no hay seguridad ni comida? ¿Cómo vamos a ir a un sitio donde no funciona la sanidad? Un lugar de donde la gente sale caminando por la frontera porque no aguanta más. Hay que dar margen para que todo mejore un poco y entonces vamos.

Ella respondió:

.-Se nos van pasando los años dando ese margen y yo lo que quiero es abrazar a mis padres y a mis hermanos.

Yo, que estoy de acuerdo con el marido, me quedé conmovida. Estuve pensando en toda la gente que vive esa saudade perenne, esas ganas de abrazo apretado, ese duelo de no entender del todo qué hace tan lejos de su casa,cuando allí están sus familiares más queridos y su corazón sigue latiendo a la mitad.

En breve cumpliré cuatro años sin ir al país. En este tiempo han pasado tantas cosas que creo que si fuera hoy una buena parte me resultaría desconocida, como un tío muy querido al que llevas años sin ver y te sorprenden los cambios que la edad ha hecho en su físico. No entiendo la moneda, ni he visto nunca los billetes nuevos, no sé cuánto valen las cosas, no he visto en directo las colas para la gasolina, la delgadez de todo el mundo, las yincanas para comprar comida o medicamentos, la falta de suministro eléctrico. «Aunque lo veas en las noticias, una cosa es leerlo y otra vivirlo», me repite mi madre.

Otra amiga fue en marzo a Caracas en medio de los apagones y volvió tan espantada que dice que no regresará jamás, que no comprende la ciudad (como si alguien la comprendiese), que no entiende el funcionamiento de nada, que pasó días sin poder salir de casa por la falta de agua y luz.

¿Cuánto nos han desdibujado al terruño a quienes nos fuimos y a quienes siguen allí? ¿Cuánto lo han destruido? Me da por voltear las preguntar y pensar: ¿Qué aspectos de la vida no ha tocado la demolición nacional? La respuesta sale sola aunque no aplique para todos: A los afectos más profundos. Ese es el lugar reconocible, fulgurante, espacioso, inmenso.  Por ellos, hay quien siempre tiene ganas de volver de visita sin importar las penurias. Esa es la fuerza más poderosa, la del amor.

 

 

Texto recomendado:

El Apagón, un podcast de Radio Ambulante.

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Un contencioso sin resolver

Briamel González Zambrano

En Navidad se suele alborotar la nostalgia (según el diccionario de la Real Academia Española la nostalgia es 1.- La pena de verse ausente de la patria, de los deudos o de los amigos. 2.- Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida).  Entre los adornos, los anuncios publicitarios y que se supone que hay que tener un ánimo determinado porque es una temporada del año para estar feliz. Uno de lo que se acuerda es de que está lejos de los suyos, que atrás quedaron otros tiempos (como es natural, desde luego), que llevas años sin ver a mucha gente que amas, que hay un sol resplandeciente, calor y playa y tú estás lejos de todo aquello. Pero no, yo lucho contra la mentada señora. Recuerdo que mi vida está aquí, mi ahora es aquí y también mi alegría.

Tengo un contencioso con la nostalgia desde hace muchos años. Nos miramos de frente, pero yo la quiero lejos, como si fuera una apestada. Le reviro los ojos. Le cierro las puertas. Ella busca colarse por las ventanas. Se me aparece disfrazada en forma de arepa, en una canción, en un libro, en una hallaca con un lindo poema de mi amiga Adriana Bertorelli, en un pan de jamón y hasta en las respuestas que doy cuando algún amigo español me pregunta algún dato sobre Venezuela (desde cuánto petróleo se produce hasta por qué se han ido millones de personas del país). Yo la vuelvo a ver  y le digo: “Quieta. Atrás, vete lejos y no vuelvas. No echo de menos ni las cuñas de navidad de los viejos canales de televisión, ni Guaco a todas horas, ni a Nancy Ramos y su: «Voy corriendo a mi casa a abrazar a mi mamá», ni a José Feliciano, ni Vos Veis (ahora San Luis) y su «Navidad y yo tan lejos»,  ni que se vaya la electricidad, que los supermercados estén repletos de escasez o que no funcione internet. Así que déjame tranquila y lárgate. No quiero echar de menos algo que ya no existe”. La tipa es terca. Yo también.

Hay un momento de diciembre en que ella siempre me gana. Y yo claudicante, le regalo esa pellizco de victoria momentánea, porque en el fondo es el día en el que ella baila y yo…me achicopalo un poco. Cada 31 de diciembre que echo de menos a mi madre, a mis hermanos, a mis tíos y primos, a mis amigos (aunque me queden pocos en Venezuela), a las maletas corriendo por la calle Venecia, el ruido, la música, la guitarra y el cuatro en mi casa siempre sonando. Cada 31 de diciembre que pienso en que mi padre ya no está en este mundo para, aunque sea, cantarme por teléfono y decirme que me abrigue, que debe hacer mucho frío en España. Cada 31 de diciembre flaqueo, me pongo tontorrona, lloro un poco, quedamente. Mi amor me abraza fuerte. Se me pasa. Porque el 1 de enero ya estoy fuerte y a la tipa esa, la nostalgia, no le doy ni agua.

Deseo que la mantengan a raya, que celebren la vida en el nuevo destino, que agradezcan, que abracen, que festejen y que por su puesto tengan: ¡Felices Fiestas!

El árbol del Parque de la Navidad en Puerto Ordaz, Venezuela.
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Una mixta navidad

Recibir el año nuevo en la Puerta del Sol es una tradición para muchos madrileños.

 

Briamel González Zambrano

Llegan las navidades y muchos de los venezolanos residentes en España agarran sus maletas vuelan al terruño a disfrutar del calorcito, la familia, la playa y las hallacas. Otros reciben a sus parientes que cruzan el charco para compartir esos días tan especiales en el frío de estas tierras ibéricas.  Hay un tercer grupo que se queda aquí y que lo pasa con los amigos, se va de viaje o está con su pareja que, en muchos casos, no es venezolan@.  Este año me toca estar en este último grupo y, como ya lo he hecho antes, dejo algunos datos.

Cosas que se aprenden en las navidades interculturales:

    Léxico:Usar las palabras “Nochebuena” y “Nochevieja”, en lugar de “El 24” y “El 31”, que es como lo llamamos allí.    En Venezuela hay gente que lo llama “Santa Claus” “San Nicolás” o “El Niño Jesús” (o una mezcla de las dos cosas). Aquí es “Papá Noel” y no es tan significativo su regalo. El pesebre o nacimiento aquí se llama “Belén”.   Por cierto, se juega a la lotería de Navidad y la lotería del Niño. Es algo muy arraigado y reparte muchos millones.

       Día de Reyes: Es lo más importante. Cuando todo se ha acabado,  cuando ya ha entrado el nuevo año, entonces es que llega lo bueno: Los regalos de los Reyes Magos. Son los de más importancia para los niños. Si le dejan un poco de carbón al lado de los presentes es que el chaval no ha sido muy bueno.

        Es invisible. El juego de amigo secreto (aplicado en oficinas y también en la familia) se llama “El amigo invisible”.

El clima. Hace muchísimo frío en casi toda España.  La gente anda con bufandas, abrigos muy gordos, botas, gorros y guantes. Es necesario advertir de esto a los familiares que viajan desde otras partes del mundo.

        La comida. En Madrid se consiguen todos los ingredientes para hacer las hallacas. Ahora bien, si no cuentas con personal de apoyo, es mucho trabajo hacerlas solo, así que  también hay la opción de comprarlas. Hay varios sitios que la ofrecen. El pan de jamón también tiene cabida. El año pasado costaba 18 euros el más grande. Si no te apetece ninguna de estos platos, a disfrutar de la comida local que está buenísima siempre.
 

      Gastronomía española. Hacen pavo, cochinillo, las gambas y productos del mar que no falten,  alguna ensalada rica. De postre hay polvorones, yemas de huevo de Ávila, turrones, mazapanes (esto último yo, de ingenua, siempre pensé que era algo propio de mi natal estado Bolívar, jiji). Todo en ingentes cantidades. Todo  delicioso y para comer hasta que no puedas andar.

      La música. Hay villancicos: “El camino que lleva a Belén/  Baja hasta el valle que la nieve cubrió/ los pastorcillos quieren ver a su rey/  le traen regalos a su humilde surrón /ropoponpón ropoponpón.

Y uno se pone a pensar en “El burrito sabanero”, Guaco, “El niño Jesús venezolano” (Si la virgen fuera andina y san José, de los llanos) , los discos de Nancy Ramos y aquello de: “Yo no olvido al año viejo/ porque me ha dejado cosas muy buenas”.

Este soundtrack navideño que todos llevamos grabado aflora por estas fechas y es, quizá, el arma más potente para darte alegría, pero también para recordar a quienes están muy lejos y a quienes quieres achuchar: “Y voy corriendo a mi casa a abrazar a mi mamá”.

 Las campanadas. Aquí suelen verse a través de Televisión Española y, más recientemente, en Telecinco. Un par de artistas anuncian que se acaba el año. En Madrid la gente suele concentrarse en La Puerta del Sol. La verdad es que no me parece recomendable porque hay demasiada gente y, en lo personal, me parece un poco agobiante. Es por esta tradición que Mecano hizo aquella canción de “Un año más”. Aquí algunas estrofas:  “En  La Puerta del Sol/ como el año que fue/ otra vez el champagne/ y las uvas y el alquitrán/de alfombra están/

Y en el reloj de antaño/ como de año en año/cinco minutos más para la cuenta atrás

/hacemos el balance de lo bueno y malo/cinco minutos antes de la cuenta atrás

  Feliz año. No vas a estar hasta febrero dando el feliz año a la gente, como suele ocurrir en Venezuela. Como mucho hasta después del Día de Reyes. Aprovecho para desearles un muy feliz 2015 a los lectores de La Rorra en el teclado. Recordad que lo más importante de estas fechas es tener presente a los seres que más amas, (estén lejos o cerquita).

Mi hermana ha encontrado este disco en casa de  mis padres en Puerto Ordaz: «Y voy corriendo a mi casa a abrazar a mi mamá»